A la
amada familia venezolana,
"Dios
es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las
tribulaciones."
— Salmo 46:1
Con el corazón profundamente conmovido, la Iglesia de Cristo se
une al dolor que embarga a toda nuestra nación tras el doble terremoto que
sacudió nuestra tierra este pasado 24 de junio de 2026.
Frente a la dolorosa pérdida de vidas valiosas, el sufrimiento de los
heridos y la devastación de tantos hogares que con esfuerzo fueron construidos,
no podemos más que postrarnos ante el Padre de las Luces a implorar su consuelo
y su paz, que sobrepasa todo entendimiento humano.
A cada familia que hoy llora la ausencia de un ser querido: no están solos. Sus lágrimas son las nuestras, y el
Dios de toda consolación está cerca de los quebrantados de corazón. Oramos
fervientemente por la pronta recuperación de los afectados en los centros de
salud y por la provisión necesaria para aquellos que hoy ven sus viviendas
destruidas.
Nuestro Compromiso y Llamado a la Acción
Como cuerpo de Cristo, no solo nos unimos en oración, sino también en
las manos y los pies de Jesús en este momento de crisis:
- Intercesión Continua: Nuestras congregaciones
permanecen en constante oración por el consuelo nacional y el cese de las
réplicas.
Venezuela siempre ha sido una tierra de fe, resiliencia y hermandad.
Confiamos plenamente en que, con la ayuda de Dios y la solidaridad de todos,
nos levantaremos de entre los escombros más fuertes y más unidos.
Que la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la
comunión del Espíritu Santo estén con cada uno de ustedes, trayendo calma a la tormenta
y esperanza en medio de la dificultad.
Con profundo amor cristiano y solidaridad,
La
Iglesia de Cristo
25
de junio de 2026
